UNA NOTIFICACIÓN DE RECHAZO
Es bastante malo ser rechazado, pero es todavía peor ser rechazado por aquellos quienes nos habían aceptado. "Si fuera mi enemigo el que me agravia, podría soportarlo; si mi adversario se alzara contra mí, me ocultaría de él. ¡Pero eres tú, un hombre de mi condición, mi amigo y confidente, con quien vivίa en dulce intimidad: juntos ίbamos entre la multitud a la Casa de Dios!" (Sal 55:13-15). No hay nada peor que ser rechazado por cónyuges cristianos o por nuestros hermanos y hermanas en Cristo.
Jesús fue y es rechazado por aquellos que Él creó y por quien Él murió. Por nuestros pecados continuamos crucificándole y exponiéndolo con desprecio (Heb 6:6; Catecismo, 598). Jesús, quien no rechazó nunca a nadie (Jn 6:37), es la más rechazada de todas las personas (ver Jn 10:31). Él nos dará la gracia para dejar de rechazarlo y para perdonar a aquellos que nos han rechazado y que puedan seguir haciéndolo.
El primer dίa de Pascua, nos desafiarán a rechazar a Satanás y todas sus obras. Esto incluye rechazar la falta de perdón y la venganza hacia aquellos que han pecado contra nosotros. Si al ser rechazados respondemos rechazando también a aquellos que nos han rechazado; entonces no estamos rechazando a Satanás ni a sus obras. Entonces no estamos viviendo nuestras promesas bautismales y por lo tanto estamos rechazando a Jesús. ¡Perdona! ¡Rechaza a Satanás, no a Jesús!
Oración: Padre, que por Tu gracia yo ame a mis enemigos y nunca Te rechace.
Promesa: "Crean en las obras, aunque no me crean a Mί. Asί reconocerán y sabrán que el Padre está en Mί y Yo en el Padre" (Jn 10:38)
Alabanza: Marίa perseveró en la oración y su hijo regresó a la fe.
Rescripto: †Reverendísimo Joseph R. Binzer, Obispo auxiliar y Vicario general de la Arquidiócesis de Cincinnati, 23 de enero de 2019
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