¿QUIÉN QUIERE CONVERTIRSE EN MILLONARIO?
El hecho de estar leyendo este libro significa que probablemente no estás al borde del camino. Has recibido la semilla que es la palabra de Dios. Si has leído con regularidad y de forma continua estos librillos y especialmente las lecturas diarias de las Escrituras posiblemente tampoco representas el terreno pedregoso (ver Mt 13:20). Perteneces a un grupo reducido, una minoría en nuestra sociedad, con potencial para dar fruto.
Sin embargo, si produces espinas en lugar de fruto (ver Mt 13:22), será una gran pérdida para el mundo. ¿Si no produces fruto, entonces quién lo hará? "Al que se le dio mucho, se le pedirá mucho; y al que se le confió mucho, se le reclamará mucho más" (Lc 12:48). En un mundo lleno de atajos y terrenos pedregosos, la Iglesia necesita vehementemente que rindas fruto al máximo.
Por lo tanto, debes ser cuidadoso y orar para que "las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas" no ahoguen las semillas que se transformarán en fruto excepcional, precioso y muy esperado (Mt 13:22). Si no eres rico, vigila tus deseos de convertirte en millonario pues "los que desean ser ricos se exponen a la tentación, caen en la trampa de innumerables ambiciones, y cometen desatinos funestos que los precipitan a la ruina y a la perdición. Porque la avaricia es la raíz de todos los males, y al dejarse llevar por ella, algunos perdieron la fe y se ocasionaron innumerables sufrimientos" (1 Tim 6:9-10). No negocies tu capacidad de dar fruto, salvando vidas, por un estilo de vida cómodo, placentero y vacío. Jesús nos encomienda a vivir en Él y rendir fruto en abundancia (Jn 15:5).
Oración: Padre, produce en mi fruto aun en medio de la desolación del desierto.
Promesa: "Honra a tu padre y a tu madre, para que tengas una larga vida en la tierra que el Señor, tu Dios, te da" (Ex 20:12).
Alabanza: San Charbel vivió como ermitaño los últimos cuarenta y cinco años de su vida. Su devoción y Santidad, hoy sirven de guía para la vida espiritual de muchos.
Rescripto: †Reverendísimo Joseph R. Binzer, Obispo auxiliar y Vicario general de la Arquidiócesis de Cincinnati, 10 de febrero de 2015
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