¿QUIÉN TIENE TU LENGUA?
En el primer Pentecostés cristiano, el Espíritu Santo lidió de manera estupenda con las lenguas. Primero, el Espíritu apareció en forma de "lenguas como de fuego" (Hch 2:3). Los apóstoles cedieron sus lenguas, antes silenciosas, para hablar en lenguas tanto nativas como extranjeras, proclamando la palabra profética de Dios (Hch 2:4ss). Sus oyentes usaron sus lenguas para arrepentirse y preguntar que debían hacer para salvarse (Hch 2:37).
Una vez que el Espíritu Santo tiene tu lengua, la batalla empieza. Satanás te acusa de ser tonto (Hch 2:13) e intenta asustarte con cualquier preocupación que tengas. El mundo intenta intimidarte y hacerte callar. Así les pasó a los Apóstoles una vez que el Espíritu Santo se hizo cargo de sus lenguas. No obstante, los Apóstoles cedieron a la inspiración del Espíritu, no a los ataques de Satanás y del mundo.
Cuando cedemos nuestras lenguas al Espíritu, la presión de reprimir el Espíritu Santo y callar nuestras lenguas es tan abrasadora que el Señor personalmente nos asegura: "No temas. Sigue predicando y no te calles. Yo estoy contigo" (Hch 18:9-10).
Hoy es el primer día de la Novena de Pentecostés, nueve días de rezo para prepararnos a recibir plenamente al Espíritu Santo en Pentecostés. Dale al Señor tu mente, corazón, espíritu y lengua. Pide al Señor que te enseñe "lo que debes decir y anunciar" (Jn 12:49). Permite al Espíritu Santo use tu lengua para hablar tanto en tu lengua nativa como en las del don espiritual de las lenguas.
Oración: Padre, Te pido en nombre de Jesucristo que prepares mi corazón a para que sea una morada digna del Espíritu Santo.
Promesa: "Les aseguro que todo lo que pidan al Padre, él se lo concederá en mi Nombre" (Jn 16:23).
Alabanza: San Isidro y su mujer se unieron en Santo Matrimonio. Aceptaron sus gracias sacramentales plenamente y ahora los dos son santos canonizados.
Referencia: (Esta enseñanza fue presentada por un miembro del equipo editorial).
Rescripto: †Reverendísimo Joseph R. Binzer, Obispo auxiliar y Vicario general de la Arquidiócesis de Cincinnati, 1 de abril de 2015
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