BUENO HASTA LA ÚLTIMA GOTA
Para vivir la vida de un cristiano, tenemos que dar todo de nuestra parte. Si no hacemos de nuestra relación con Jesús nuestra preocupación (ver Lc 14:26), si no tomamos Su cruz diariamente (Lc 14:27; 9:23), si no renunciamos a todas nuestras posesiones (Lc 14:33), no tendremos lo necesario para construir la torre (Lc 14:28), pelear la batalla (Lc 14:31), o correr la carrera de la vida cristiana (2 Tim 4:7). Si completamos exitosamente la vida cristiana, habremos cruzado la meta sobradamente. Se necesita toda la fuerza, cada segundo de tiempo y nuestra última moneda – todo lo que tenemos. "Porque nuestro Dios es un fuego devorador" (Heb 12:29). Si damos algo menos que todo, nos quedaremos cortos de lo que se necesita para obtener el Reino de Dios (Mt 13:44-46).
Por eso, sorprendidos de que el Señor aceptaría nuestros pequeños "todos," vertamos nuestras vidas "como una libación" (ver 2 Tim 4:6). Amemos a Jesús como Él nos ama – con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma, con toda nuestra fuerza y con toda nuestra mente (Lc 10:27). Con gran gozo y gratitud, demos al Señor nuestro "todo" constante y diariamente hasta nuestro último día. Entreguemos nuestras vidas hasta la última gota, imitando a Jesús, quien derramó Su Sangre y dio Su Vida por amor a nosotros.
Oración: Padre, úsame completamente.
Promesa: "Que la única deuda con los demás sea la del amor mutuo: el que ama al prójimo ya cumplió toda la Ley" (Rom 13:8).
Alabanza: San Carlos dio de sí mismo como una libación, ministrando a miles durante época de hambruna.
Rescripto: †Reverendísimo Joseph R. Binzer, Obispo auxiliar y Vicario general de la Arquidiócesis de Cincinnati, 15 de junio de 2015.
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